Un niño de 11 años, encarcelado en EEUU acusado de incesto
Lo acusan de «tocar» a su hermana; sus padres dicen que la ayudaba a orinar
CARLOS FRESNEDA Corresponsal
NUEVA YORK.- Un niño de 11 años le baja los pantalones a su hermana de cinco en el jardín de su casa. Una vecina los observa, se escandaliza por la actitud obscena del pequeño y lo denuncia. La policía irrumpe en casa de sus padres a las 22.30 horas. Sacan al niño de la cama, le ponen las esposas: acusado de incesto.
Cosas como éstas sólo pueden ocurrir en Estados Unidos (en las afueras de Denver, barrio residencial de Evergreen, Colorado, para ser más exactos). El niño, que obedece al nombre de Raoul, tiene doble nacionalidad: norteamericana y suiza.
Sus padres, que no acaban de creerse lo ocurrido, han tenido que exiliarse y pedir auxilio al Gobierno suizo para que interfiera por la puesta en libertad de su hijo, cuyo único «delito» -alegan- consistió en «ayudar a orinar a su hermanita pequeña».
En Norteamérica, ya se sabe, la ley está por encima de todas las consideraciones. Y en el estado de Colorado, un niño de 11 años puede ser juzgado como un adulto.
El martes fue la vista preliminar del caso en el juzgado del condado de Jefferson. Allí estuvo el pequeño Raoul, haciendo garabatos en un cuaderno mientras su abogado, Arnold Wegher, llevaba la voz cantante: «Mi cliente está confuso y perplejo por todo lo que está ocurriendo. ¡Por Dios, estamos hablando de un niño de 11 años!».
La juez, Marilyn Leonard, no se ablandó ante las súplicas del defensor y ordenó que el caso siguiera adelante: «Existen indicios para creer que este muchacho ha cometido un delito muy serio».
Testimonio
La magistrada creyó a pies juntillas el testimonio de la vecina que lo vio todo, Laura Mehmert: «El niño llevaba los pantalones bajados y tenía cogida por la cintura a su hermana, que estaba desnuda... Cuando los vi, salí corriendo hacia él y le dije: "¿Qué estás haciendo?" El chaval respondió que estaba ayudando a su hermana, que tenía algo en su ropa interior. La niña dijo que no era cierto».
El caso acabó en manos de dos trabajadores sociales que entrevistaron por separado a los padres y a la niña pequeña. Los padres alegaron que Raoul estaba ayudando a orinar a su hermana. La niña dijo, sin embargo, que no era la primera vez que su hermano mayor la tocaba en la zona genital.
La juez Marilyn Leonard, la misma que anteayer presidió la vista, ordenó su arresto preventivo sin posibilidad de fianza, «dado el riesgo que comporta el niño para sí mismo y para la comunidad». El pequeño se encuentra desde agosto en una prisión de menores y está esperando su traslado a un centro de rehabilitación para jóvenes conflictivos.
Sus padres (él, de nacionalidad suiza; ella, americana) han tenido que abandonar Estados Unidos ante el temor de que puedan arrebatarles la custodia de sus otros tres hijos (todas niñas, de tres, cinco y 11 años). El Gobierno suizo les ha dispensado un trato de favor y ha prometido hacer lo imposible por lograr la puesta en libertad del hermano mayor, Raoul.
«Estamos en contacto permanente con el gobernador de Colorado y con el Departamento de Estado», declaró ayer Monika Schmutz, portavoz de la embajada suiza en Washington. «En nuestro país, no se puede inculpar por delitos sexuales a ningún menor de 16 años. El caso nos parece suficientemente grave y preocupante».
«En Suiza, o en cualquier otro país civilizado, este asunto se habría solucionado sin necesidad de llegar a los tribunales», declaró un tal Hanspeter Spuhler, al frente de un puñado de miembros de la Sociedad de Amistad Norteamérica-Suiza que acudió a manifestarse a las puertas de los juzgados de Jefferson. «Es increíble que se pueda llegar tan lejos por un caso así. ¿Alguien ha pensado en el daño que estamos haciendo a los dos niños implicados? ¿Alguien se ha puesto en el lugar de los padres?»
http://www.elmundo.es/1999/10/21/sociedad/21N0062.html