Los pulsos magnéticos en el cerebro pueden tratar la depresión

La estimulación cerebral con pequeñas descargas de energía magnética es una efectiva y segura manera de tratar la depresión profunda, según demostró un nuevo estudio.
    
El hallazgo arroja un rayo de luz para el 20 a 40% de pacientes que no responden a los antidepresivos y a la psicoterapia y para aquellos que no desean tratar su enfermedad con drogas.

"El estudio brinda nuevo soporte para la eficacia del TMS (estimulación magnética transcraneana) como un único tratamiento para la depresión", indicó John Krystal, editor de Biological Psychiatry que publicará el estudio el 1 de diciembre.

"Este hallazgo puede resultar particularmente importante para los pacientes que no toleran los antidepresivos, y no pueden
prescindir de ellos y para aquellos que no se benefician con tratamientos alternativos".

El tratamiento funciona al enviar rápidas descargas de energía magnética hacia el cerebro a través de un dispositivo pegado al cuero cabelludo.

Los impulsos provocan que las neuronas en una pequeña área del cerebro se "enciendan" indicó el coautor del estudio Philip Janicak, un profesor de psiquiatría del Rush Universitary Medical Center en Chicago.

"A su vez indirectamente envía señales a zonas más profundas del cerebro que controlan el apetito y están relacionadas con la depresión", indicó durante una entrevista telefónica.

La estimulación magnética transcraneana ha sido utilizada como una alternativa al tratamiento de "electroshock" a partir de mediados de 1980, pero algunos estudios sobre efectividad han demostrado resultados confusos sobre sus resultados.

Este es el primer estudio a gran escala de la técnica y en él los investigadores han utilizado dosis mucho más alta de impulsos de energía.

Los índices de remisión entre aquellos pacientes que recibieron el tratamiento era el doble de alto al de aquellos que recibieron uno "fingido" en el que se colocó un escudo en el cuero cabelludo.

Incluso los resultados fueron más altos que en los tratamientos con drogas antidepresivas.

El resultado es particularmente significativo en la medida en que la mayoría de los pacientes en el estudio no habían respondido al tratamiento con antidepresivos, un criterio que los habría excluido de la mayoría de los ensayos clínicos.

Investigadores de 23 centros en Canadá, Estados Unidos y Australia asignaron al azar 325 pacientes que sufren de depresión profunda a nueve meses de estimulación magnética o tratamientos "fingidos".

Ni los pacientes ni los investigadores sabían quién había recibido el tratamiento fingido. Se constató un índice de deserción muy bajo, lo que indica que el tratamiento era bien tolerado por los pacientes.

Los efectos secundarios incluyeron dolores de cabeza y molestias en el cuero cabelludo.