Por Richard Freeman (EIR)
De diez a doce grandes compañías, apoyadas por otras tres docenas de empresas menores, controlan el suministro de alimentos en el mundo. Sus integrantes controlan el cártel de alimentos Anglo-Holandés-Suizo, que se concentra alrededor de la Casa de los Windsor de Gran Bretaña.
Dirigido por las seis grandes compañías cerealeras : Cargill, Continental, Louis Dreyfus, Bunge & Born, André, y Archer Daniels Midlands / Töpfer -- el cártel de alimentos y materias primas dirigido por los Windsor tiene el control absoluto sobre los cereales y producción de granos del mundo, del trigo de la harina y la avena, de la cebada del maíz y del centeno. Pero también controla carne, la leche, los aceites de mesa y grasas, frutas, azúcar, y toda forma de especias, y sus medios de transporte
Cada año decenas de millones de seres humanos mueren por la carencia de su comida diaria básica. Este es el resultado del trabajo del cártel conducido por el Windsor. Y, cuando el desmoronamiento financiero en curso haga perder su valor a los papeles financieros inflados por la especulación, la oligarquía se habrá puesto al resguardo, habrá aumentando su tenencia de alimentos y materias primas. Está preparada para aplicar un torniquete a las fuentes de producción y exportación de alimentos, no solamente en las naciones pobres, sino también en las naciones avanzadas del sector.
El uso de los alimentos como arma se remonta a por lo menos cuatro milenios atrás, en Babilonia. Roma imperial tomó esta iniciativa, igual que Venecia y varios sucesores venecianos, incluyendo al poderoso ducado de Borgoña con sede en Amberes, las compañías holandesas y británicas de Levante, las compañías de la India Oriental e India Occidental. Hoy, la guerra de los alimentos está firmemente controlada desde Londres, con ayuda de socios subordinados, en especial en Suiza y Ámsterdam.
Las compañías de alimentos contemporáneas fueron creadas sobre la base de este antiguo sistema de redes e infraestructura de redes de alimentos de Mesopotamia-Roma-Venecia y británicas armadas por ellas.
La oligarquía conducida por los Windsor se ha concentrado en un cártel único, integrador de materias primas, con tres divisiones -- energía, materias primas y minerales, y alimento, recursos cada vez más escasos. El Cuadro 1 muestra esta situación. En la cúspide está la casa de Windsor y el club de las islas. Un poco más abajo dos de las principales posesiones de la casa de Windsor: el World Wide Fund for Nature, dirigida por el Dux de Londres, príncipe Philip, que conduce la organización mundial de los conflictos y terrorismos étnicos, tal como el movimiento afganí creado por los británicos; y Hollinger Corp de la inteligencia británica de Conrad Black.
Las empresas se clasifican dentro en grupos dentro del cártel. Mientras presentan la ficción legal de distintas organizaciones corporativas, en realidad es una asociación interconectada, con un propósito común y múltiples oficinas con directores superpuestos.
La oligarquía centrada en los Windsor controla estos cárteles, y son los instrumentos de poder acumulados durante siglos, por la oligarquía, para destruir soberanía de las naciones.
La oligarquía ha planificado cuatro regiones para que sean las principales exportadoras de casi todo tipo de alimentos; históricamente tiene el control desde arriba de la cadena de alimentos en estas regiones.
Estas cuatro regiones son: los Estados Unidos; la Unión Europea, en especial, Francia y Alemania; las naciones de la Commonwealth británica de Australia, Canadá, República Surafricana, y Nueva Zelandia; y Argentina y Brasil en Ibero-América.
Con el trascurso de los siglos, la oligarquía ha tomado el control de los mercados de estas regiones; de esta manera controla el suministro de alimentos en todo el mundo. Estas cuatro regiones tienen una población no mayor a 900 millones de personas, o sea, el 15% de la población mundial. El resto del mundo, el 85% de la población -- 4.7 mil millones de personas -- se ha vuelto dependiente de las exportaciones de alimentos de esas regiones.
El control del cártel británico sobre los alimentos se intensificó después de la Segunda Guerra Mundial. Regiones tales como EE.UU. fueron sido consideradas como partes importantes en las cuales debía aumentarse el control, para mantener el dominio mundial del cártel, especialmente alrededor de la mitad del siglo XX en que Minneapolis, bajo el control de las familias Pillsbury y Peavey, sustituyó a Hungría como molino principal de cereales del mundo.
Antes de la Segunda Guerra Mundial, la cantidad de cereales que cruzó las fronteras, u océanos, excedió muy pocas veces las 30 millones de toneladas al año. La participación de EE.UU. en esa cantidad, era generalmente menos de10 millones de toneladas. Esta era una cantidad importante, pero pequeña comparada con los niveles del comercio que siguieron. La Segunda Guerra Mundial devastó el planeta, originando un hambre generalizada especialmente en Europa y lo que es hoy el tercer mundo. Bajo la presión de programas americanos tales como "alimentos para la paz", del PL 480, el comercio mundial de cereales subió a 160 millones de toneladas alrededor de 1979. Hoy es de 215 millones de toneladas por año. Además, se negocian cada año diez millones de toneladas de otros comestibles, como carne y productos lácteos.
Es propio de los países que poseen cereales, carne, leche y otros productos exportar sus excedentes. Pero a las cuatro regiones de exportación del cártel les fue proporcionado el predominio de un modo tan cruel, que gran parte del resto de la humanidad fue, de hecho, condenada a la postergación. La oligarquía negó a estas naciones semillas, fertilizante, control del agua, electricidad, transporte de ferrocarril, es decir, todos los bienes de capital e infraestructura necesarios para transformarlos en productores autosuficientes de sus alimentos. Estas naciones fueron reducidas al estado de esclavitud: O importan de las regiones de exportación del cártel, o mueren de hambre.
Mientras tanto, el cártel de alimentos Anglo-Holandés-Suizo redujo las zonas de exportación, que supuestamente gozan del status de favorecidas, también a un status de servidumbre. Durante las dos décadas pasadas han hecho desaparecer millones de granjeros en Estados Unidos, Europa, Canadá, Australia, y Argentina.
Por ejemplo, en 1982, en Estados Unidos todavía había 600.000 criadores independientes de cerdos. Hoy, ese número es menor a 225.000. Las compañías del cártel de alimentos han concentrado la producción de cerdos en sus propias manos. Pagaron a los granjeros un precio muy por debajo de la de paridad, i.e., (un precio que cubre los costos de producción agrícola más un beneficio justo para la inversión en la futura producción).
En 1983, Robert Bergland, Ministro de Agricultura del presidente Jimmy Carter desde en 1976 a 1980, manifestó a un periodista con relación a Cargill, la compañía cerealera más grande del mundo: la "opinión de Cargill es... [que] ven generalmente a los Estados Unidos como colonia de cereales ." continuó Bergland, "cuando [en 1979] los rusos invadieron Afganistán, Carter preguntó cuánto cereal habían comprado los rusos [a los Estados Unidos ]... no pudimos decirle porque no lo sabíamos."
Solo Cargill y otras compañías del cártel de los cereales lo sabían. En 1976, cuando Cargill, Continental, y otras compañías del cártel de los granos efectuaron una venta récord de 12.4 millones de toneladas de cereal americano y canadiense a los rusos ( lo que originó una escasez de cereal en Estados Unidos ), la administración del presidente Gerald Ford tuvo conocimiento de esas ventas solamente después de haber sido hechas. El cereal pudo haber sido consumido por los mismos americanos, pero el cártel Anglo-Holandés-Suizo dispuso como le convenía a él.
Este artículo documentará, por primera vez, el grado de concentración y control con que el cártel de materias primas centralizado por los británicos maneja el excedente del comercio internacional y local de alimentos. Verá el cártel de alimentos y el control internacional y nacional de granos, de leche, de aceites de mesa y de grasas, y carne. El artículo que sigue aporta un perfil más detallado, con nombres y direcciones, de los que dirigen el cártel que dominan el control de lo recursos alimentarios del mundo
Cereales y sus subproductos, leche y productos lácteos, aceites de mesa y grasas, y carne proporcionan la mayor parte de los productos que aportan calorías, proteínas y vitaminas, que mantienen viva la especie humana. Los cereales y los productos de los granos pueden consumirse como forraje (especialmente maíz y avena), o directamente para consumo del ser humano, a veces en grano (el caso de arroz o cebada), o frecuentemente en forma molida, por ejemplo pan y galletas.
Las "Seis Grandes" principales compañías del cártel de los cereales son:
Multinacional Sede
Cargill Minneapolis y Ginebra
Continental Nueva York
Louis Dreyfus Paris; São Paulo, Brasil y Países Bajos
Bunge & Born Antillas
André Lausana, (Suiza)
Archer Daniels Midland/Töpfer Illinois y Hamburgo (Alemania)
Las primeras cinco compañías son dominadas y operadas por familias multimillonarias.
No publican ningún informe anual de información pública. Son más reservados que cualquier compañía petrolera, banco, o servicio de inteligencia.
Solo dos de estas compañías, Cargill y Continental, controlan del 45 al 50% del comercio de los cereales del mundo.
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Después de leer este artículo, se puede tener un perfil estratégico de cada una de las compañías principales del cártel de los alimentos, pero hay que destacar aquí algunos puntos críticos acerca de cómo operan. Muchas de sus operaciones se cubren de misterio, porque dan poca información al público. Algunas personas que han intentado escribir algún libro acerca de las empresas cerealeras ha esperado años sin conseguir una sola entrevista de cualquiera de las familias dominantes de las compañías de granos.
A diferencia de muchas compañías americanas, donde la familia del fundador quedó fuera de escena desde hace mucho tiempo, por ejemplo en el caso de Morgan Bank o de Chrysler Corp., las compañías del cártel de los granos están dirigidas por las mismas familias que las han dirigido por siglos.
Las familias inter-casadas MacMillan y Cargill operan Cargill; la familia Fribourg opera Continental; la familia de Louis Dreyfus opera Louis Dreyfus; la familia André opera André; y las familias Hirsch y Bunge operan Bunge y Born.
Sin embargo, lo poco que se ha seleccionado es muy revelador. En 1979, Dan Morgan escribió “Comerciantes de granos”, sobre el comercio de los grano en el mundo. Divulgó que el miembro de Cargill que negocia en Ginebra, Tradax, por ejemplo, funciona no solamente para ventas de grano sino para eludir impuestos en los Estados Unidos y otros países, pero ellos confunden a cualquier persona que intente seguir las maniobras con cereales de Cargill. En su libro, Morgan divulgó:
"cuando Cargill vende una carga de maíz a un fabricante holandés de forraje, el grano se envía río abajo desde Mississippi, se pone a bordo de un buque en Baton Rouge y se envía a Rotterdam. En los papeles, sin embargo... su ruta es más compleja. Cargill primero vende el maíz a Tradax Internacional en Panamá, que 'emplea' a Tradax / Ginebra como su agente; Tradax / Ginebra entonces puede arreglar la venta a un molinero holandés con su subsidiaria, Tardas / Holanda; todos los beneficios se reservan para Tradax / Panamá, que es un paraíso impositivo, y Tradax / Ginebra figura ganando solamente una ' comisión de gerencia ' por intermediar en la tansación entre Tradax / Panamá y Tradax / Holanda."
Mientras evade impuestos e inspecciones, Cargill también utiliza su red para mover grandes envíos de mercancías a cualquier punto del globo, comunicándolo en una fracción de segundo. Tiene un servicio de inteligencia interno que iguala al de la CIA: Utiliza satélites de comunicación global, satélites sensores de clima, una base de datos que utiliza 7.000 fuentes primarias de inteligencia, varios cientos de oficinas zonales etc...
Cargill tiene las características de todas las compañías de granos, y un breve examen de ella da un panorama interno de todas las otras. Cargill, que logró $51 mil millones en ventas en 1994, tiene una posición dominante en muchos aspectos del comercio de alimentos del mundo. Es el primer exportador de granos del mundo y de Estados Unidos, y tiene una cuota de mercado del 25 al 30% en varios rubros. Es el primer comerciante de algodón del mundo; el dueño de elevadores de grano (340) número uno de EE.UU.; el primer fabricante de maíz de EE.UU., de forraje de alto valor proteico (a través de los molinos subsidiarios de Nutrena); el segundo molinero de maíz húmedo y triturador de soja de EE.UU.; el segundo exportador de granos de Argentina (10% del mercado); el tercer molinero de harina de EE.UU. (18% del mercado): empacador de carne de EE.UU. (18% del mercado); empacador de cerdos de EE.UU., y comerciante de forraje de EE.UU.; tercer exportador francés de granos (15 al 18% del mercado); y sexto productor de pavos de EE.UU.
También tiene una flota de 420 lanchas remolcadas, 11 remolcadores, 2 buques enormes que navegan los Grandes Lagos, 12 naves de alta mar, 2.000 vagones tolva de ferrocarril, y 2.000 vagones cisterna.
Cargill ha podido colocar a sus agentes en puestos claves en todo el mundo. Daniel Amstutz, un hombre de 25 años en Cargill, fue Subsecretario de agricultura para Asuntos Internacionales y programas de esa materia de EE.UU, en 1983-87. Desde ese puesto decidió sobre la política de exportación de granos de EE.UU. Mas adelante, se convirtió en líder de la. comisión comercial de EE.UU. en el acuerdo general sobre negociaciones de tarifas y comercio (GATT) iniciando el comercio agrícola.
Mientras tanto, el jefe de Bunge y Born, Néstor Rapanelli, se convirtió en ministro de la economía de Argentina a los pocos días de que Carlos Menem fuera presidente de ese país en 1989. Rapanelli comenzó el cambio por el que la Argentina pasó de la "intervención del Estado a una economía conducida por el 'mercado."
Hoy, Cargill es propiedad privada de la familia MacMillan que maneja esa compañía. La riqueza colectiva de la familia MacMillan, es de $5.1 mil millones, según Forbes, el 17 de julio de 1994 es más grande que la de la familia más conocida de Mellon. Los MacMillan han estado siempre al servicio de los británicos. John Hugh MacMillan, presidente de Cargill a partir de 1936 hasta 1957, y luego presidente, de 1957 a 1960, tiene el título del "caballero comandante hereditario de Justicia de la Soberana Orden de San Juan (caballeros de Malta), " una de las órdenes británicas más importantes de la corona.
El cártel de los alimentos continúa consolidando su control mundial en vista a la próxima desintegración financiera. En los últimos cuatro años, el cártel de alimentos ha comprado muchas plantas de molinos y procesos de panificación en la ex Unión Soviética y en el bloque del este, poniendo a estas naciones bajo un estricto control de alimentos. Recientemente, IBP se desplazó a la carne mexicana barata haciendo dumping allí, para arruinar a los productores de carne de vacuna. El departamento de agricultura de Clinton lo puso bajo investigación.
El cártel de los alimentos también ha concentrado su control, en las industrias de distribución de alimentos, a través de cosechadoras tales como Philip Morris, Grand Metropolitan-Pillsbury y KKR-RJR-Nabisco-Borden. En el caso de Philip Morris, que es dueña de Kraft Foods, General Foods (cereales de tronco), Miller Brewing Company, y propietaria de otras marcas.10¢ de cada u$a 1 que un americano gasta en artículos de alimentación está destinado a comprar algún producto de Philip Morris.
El poder del cártel de alimentos debe ser destruido. Este año, en el Departamento de Justicia, la división anti Trust lanzó una investigación sobre la fijación de los precios en el caso de la fructosa y la lisina de maíz, por parte de Archer Daniels Midlands y algunas de las otras compañías del cártel de los alimentos. Este caso, si fuera llevado a juicio, podría proporcionar información y una ayuda valiosas para la explicación y posiblemente parar frenar, de una manera limitada, algunas de las prácticas de ADM.
Pero el cártel Anglo-Holandés-Suizo está apostando a objetivos altos, la capacidad de obligar a los productores de materias primas, y sobre todo, de comida, a dar vuelta atrás al reloj de la historia, y reducir a la humanidad de los 5.6 mil millones de personas que hay actualmente a algunos cientos de millones de almas semi-analfabetas que están al borde de una existencia desvalida.
Esta agresión no puede ser combatida tímidamente. La verdad completa sobre el cártel de los alimentos debe ser conocida.
Por Richard Freeman (EIR)
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