UN CASO EMBLEMÁTICO DE DESASTRES MARÍTIMOS
Es el episodio más famoso de hundimiento de un buque por chocar con un iceberg.
Aunque la tragedia del Titanic ocurrió hace 95 años, es la primera referencia que se dispara cuando aparece una noticia como la de ayer: el hundimiento de un barco de pasajeros a causa del choque con un iceberg. Afortunadamente, el naufragio del crucero Explorer en el Mar Antártico no se cobró ninguna víctima.
Justamente, el hundimiento del Titanic representa el caso más emblemático de las tragedias marítimas. El 14 de abril de 1912 murieron 1.513 personas en las aguas del Atlántico Norte, de las 2.228 que viajaban a bordo. Y el desastre ocurrió después que el transatlántico chocó contra un iceberg. Su última sobreviviente, la estadounidense Lillian Gertrud Asplund, murió a los 99 años en mayo de 2006.
Desde que ocurrió, la tragedia sigue dando que hablar en áreas disímiles. Desde "Titanic", la película protagonizada por Leonardo Di Caprio y Kate Winslet, que rompió los récords de taquilla, hasta los últimos estudios científicos.
Como el publicado en 2006, en el que investigadores estadounidenses sostienen que el transatlántico no sólo naufragó por haber chocado con un iceberg sino porque, además, su casco fue mal remachado. De acuerdo a los expertos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Maryland y de la Universidad de Ciencia y Salud de Oregon, en el momento de la colisión el casco del barco se abrió rápidamente y 5 ó 6 compartimientos se llenaron de agua, provocando en sólo dos horas el hundimiento. Lo que no habría sucedido, concluyeron, si los remaches hubieran sido de mejor calidad.
El mundo de los coleccionistas tampoco quedó afuera. En julio de este año la casa Christie's, de Nueva York, subastó en 102.000 dólares el cuaderno de bitácora del buque.
http://www.clarin.com/diario/2007/11/24/sociedad/s-05705.htm
Se hundió el crucero Explorer al chocar con un témpano
Naufragio y rescate en la Antártida
Llevaba 154 ocupantes de distintos países, que fueron trasladados ilesos a una base chilena
El hielo, otra vez, fue una inmensa trampa para las embarcaciones que recorren la Antártida. Anteanoche, 154 ocupantes del crucero británico Explorer tuvieron que abandonar la nave luego de que ésta chocara contra un iceberg.
Todo el pasaje, más la tripulación, fue rescatado sano y salvo por un barco de origen noruego luego de pasar varias horas a la intemperie, con temperaturas bajo cero, en los botes de rescate. Debido a la avería sufrida en el casco, el barco se hundió 15 horas después del accidente, lo que ocurrió pasada la medianoche.
El recuerdo del Titanic, que se hundió luego de chocar contra un enorme témpano de hielo en 1912, fue inevitable y se hizo presente en la mente de los asustados turistas (todos extranjeros) y empleados, entre ellos, dos argentinos: Andrea Salas, de 38 años, y Pablo Beilu, de 32 años, que no sufrieron heridas ni lesiones. Sólo se registraron algunos cuadros de hipotermia como consecuencia de las bajas temperaturas.
En el momento en que se produjo la colisión se registraban vientos leves del sector oeste y el mar estaba calmo, lo que favoreció las tareas para el abandono del buque y el posterior rescate de los náufragos. Otra de las cuestiones que favoreció la operación fue que había claridad.
El Explorer, perteneciente a la empresa GAP Aventure, había partido del puerto de Ushuaia la semana pasada para recorrer el Atlántico Sur. Pero el viaje soñado de 19 días por el continente blanco, que cuesta unos 10.000 dólares por cabina e incluye en su itinerario las islas Malvinas, Georgias del Sur y Shetland del Sur, encontró un abrupto final a 120 kilómetros de la Península Antártica y a unos 1000 km de la ciudad más austral del mundo.
El accidente ocurrió exactamente a 55 kilómetros al este de la isla 25 de Mayo. Es una zona con gran cantidad de témpanos, por eso sólo la transitan avezados capitanes y buques preparados para enfrentar estas desfavorables condiciones. El Explorer tiene 75 metros de eslora y pesa 2400 toneladas. Está equipado con doble casco para protegerlo del hielo.
Entre los pasajeros había diez ciudadanos australianos, dos belgas, 23 británicos, diez canadienses, un chino, tres daneses, 17 holandeses, un francés, un alemán, dos personas procedentes de Hong Kong, tres irlandeses, un japonés, cuatro suizos y 13 norteamericanos.
El salvamento
La Prefectura Naval Argentina recibió los primeros pedidos de ayuda e, inmediatamente, coordinó el operativo para rescatar a los náufragos que se acomodaron en ocho botes semirrígidos y seis balsas salvavidas. Todos, excepto el capitán y algunos tripulantes que permanecieron a bordo del crucero hasta que su hundimiento era inminente, abordaron el crucero noruego Nordnorge.
Paola Palavecino, una ciudadana chilena que se encontraba en ese buque, comentó que, en el momento del rescate, "los pasajeros estaban en perfecto estado de salud, aunque algunas personas padecían una hipotermia moderada". Salas, la ciudadana argentina que viajaba como parte de la tripulación, destacó que no se registraron escenas de pánico y que "no hubo nerviosismo por parte de los pasajeros".
Pasadas las 17, los náufragos arribaron a las inmediaciones de la base antártica Presidente Eduardo Frei, de Chile, pero el desembarco se produjo cerca de las 18, luego de que mejorara el clima, según contaron a LA NACION voceros de la Prefectura Naval y la Armada Argentina.
Las mismas fuentes comentaron que está previsto que los pasajeros y la tripulación sean derivados hoy por la mañana a Punta Arenas en dos aviones Hércules C130, de Chile.
Daño ambiental
Una vez pasado el susto y con la tranquilidad de que todos los pasajeros y tripulantes están a salvo, la preocupación pasa por el daño ambiental que pueda generar ese hundimiento en la zona. El temor era que el barco, escorado en 45 grados, liberara su combustible y contamine las aguas antárticas.
Por eso, buzos de la Armada chilena se dirigían a la zona para evaluar los daños, mientras la Marina argentina dispuso un operativo de apoyo en torno del crucero. Personal que trabajaba en la zona dijo que luego del hundimiento se apreció una mancha de petróleo de 180 por 20 metros aproximadamente, la cual estaba siendo dispersada mecánicamente.
"Nos preocupa el daño ambiental. El Explorer se hunde con 185.000 litros de gasoil y, aunque no se derrame, el impacto ocurrirá, dijo a la agencia Télam el titular de la Dirección Nacional del Antártico, Mariano Mémolli.
Por Laura Reina
De la Redacción de LA NACION
http://www.lanacion.com.ar/EdicionImpresa/informaciongeneral/nota.asp?no...