OCHO MITOS A DESTERRAR ACERCA DEL DINERO

"Cada uno de nosotros forjamos las cadenas que arrastramos en nuestras vidas" (Charles Dickens)

El dinero nos esclaviza, pero son nuestros prejuicios a la hora de mirar, administrar y tratar el dinero lo que nos convierte en sus esclavos. Hay personas que consiguen acumular enormes cantidades de dinero que sólo saben transformar en más dinero, muchas veces haciendo la vida de sus empleados y las personas económicamente dependientes de ellos un calvario de inseguridad, tensión y humillación.
Hay una serie de mitos sobre la riqueza y el dinero que debemos tal vez desterrar de nuestras mentes.
 
1.   El dinero es escaso.

  La mayoría de nuestros padres se formaron en una época de represión política y pobreza económica que les ha inculcado una serie de actitudes muy enraizadas. Han fomentado la idea de que el dinero es limitado por definición, haciéndonos creer que cuando hay, no hay que perderlo de vista. Ahorrar acaba siendo lo principal. De esa idea nacieron refranes como: "Un duro ahorrado es un duro ganado", "No nos podemos permitir esos lujos" o "El dinero no cae de los árboles".
 Esos proverbios han creado una actitud de miedo a la hora de tratar con el dinero.

2. El dinero es algo sucio, la raíz de toda maldad.

  Muchos de nuestros padres creen que el camino hacia el infierno está trazado por el dinero. Siempre hemos visto sólo lo negativo de la carrera económica y el comportamiento  desmesurado de los ricos.
Nos infunden la idea de que el dinero es característico de la venialidad y de instintos inconfesables.
 "La tierra será heredada por los humildes", nos dicen.  

3. El dinero, una vez al mes.

  La forma de conseguir algo de dinero se nos limita a un salario, fijo y mensual, o  trabajando con inseguridad como autónomo. Ésta ha sido siempre la manera de enseñarnos a defender la seguridad económica familiar, siempre acompañándola del riesgo de que no llegue hasta la final de mes y tal vez no lo tengamos el mes que viene.
Esto nos transforma en seres demasiado cautos y hasta cobardes cuando de dinero se trata.
 
 4. El dinero no está hecho para mí.

  Algunos piensan que no merecen ser ricos y se acostumbran a vivir en la penuria. En realidad el derecho a crear riqueza nos pertenece a todos, y olvidamos a menudo que se trata de un derecho inalienable. Los poderosos tienden a enfatizar lo limitado que son las personas que dependen económicamente de ellos para mantenerlos  en su estado de inseguridad personal.
  Cuando uno produce riqueza no está privando a nadie de nada. Al conseguir un éxito con nuestros esfuerzos no estamos robando a nadie. Al contrario, al crear riqueza, uno está contribuyendo al bien colectivo y la creación de riqueza es en realidad tanto un derecho como un deber.
 
5. El dinero es cosa de hombres.

  Había una época en que sólo los hombres conseguían el dinero y llevaban la seguridad familiar en sus bolsillos. Eso sigue estando aún de moda en muchas relaciones de pareja. Ese es el resultado del condicionamiento inculcado a través de la historia en las sociedades patriarcales. Debemos entender que el dinero no tiene género. El resultado de esa actitud es disminuir la autoconfianza de las mujeres, la mitad de la humanidad, a la hora de asumir responsabilidades laborales. ¡Aquí el machismo tiene mucho que responder! Hasta las madres enseñan a sus hijas que un hombre es una fuente de dinero. Mal asunto.

6. El dinero es una buena medicina.

  Para algunas personas lo de gastar dinero es una especie de terapia. Cuando tienen la autoestima hecha pedazos, se van de compras. La mujer se compra caprichos compulsivamente, y el hombre cree que un coche neuvo le hará sexualmente más atractivo, más hombre. Gastar dinero se convierte en una actividad compensatoria para sentirnos válidos. Pero el coche nuevo envejece, y los juguetes pierden su brillo. Es un círculo vicioso sin una auténtica satisfacción. A menudo nos invitan, mediante la manipulación publicitaria a comprar para sentirnos participes en la vida y no solo espectadores. No es que no haya cosas que no nos hacen falta de verdad, pero debemos comprar y usar objetos sin ser victimas de una manipulación cruel de nuestras debilidades psicológicas.

7. El dinero es siempre una amenaza.

  Para casi todos nosotros el dinero ha sido un problema. Las cuentas nos hielan el corazón, la carrera por mantener las apariencias, y nuestro sitio en la vida acaba produciendo rutina y monotonía. Enriquecerse se ha presentado como un problema más cuando uno piensa en el papeleo, las responsabilidades y los riesgos de perder el dinero ahorrado con tanto esfuerzo. Esta idea nos hace pensar que el dinero es un problema en vez de una solución. Tanto pesimismo nos impregna de una actitud negativa hacia la riqueza, y a la vez nos produce un envidia enfermiza hacia quienes la poseen.

8. Hablar de dinero es tabú.

  Muchas personas creen que hablar de dinero es poco culto, y que entablar conversaciones sobre ese tema es algo de mal gusto. Fracasos y éxitos son considerados temas personales que no deben ser compartidos. Pocos de nosotros preguntábamos a nuestros padres cuanto dinero ganaban, e incluso hay personas que no saben cuanto dinero gana su pareja. No hay conversaciones abiertas sobre uno de los temas que más nos importa. Sin embargo, esas conversaciones serían muy importantes para que nuestros familiares y amigos y nosotros mismos  aprendiéramos acerca del mundo financiero, aumentando nuestras habilidades económicas compartiendo conocimientos.

 Estas ocho actitudes y prejuicios se van transmitiendo de generación en generación.
  Si decide romper este ciclo de tabús, puede que cambie para mejor su vida y la de los suyos. Al romper esas limitaciones que nos han ido inculcando, acabamos enseñándonos a nosotros mismos a reflexionar y analizar con más objetividad viejas ideas que por mera costumbre no solemos cuestionar.
He aquí algunas conclusiones sobre el dinero:

1 El dinero es tan abundante como tus esfuerzos por crear riqueza en la vida.

2. Cambiemos la idea de que el dinero es sucio por la de que es una herramienta válida y aceptable para el bienestar individual y social.
3. Dejemos de pensar que el dinero siempre llega a final de mes, ya que en realidad su llegada depende directamente de nuestras actividades.
 4. Dejemos de creer que el dinero no es para nosotros.  
5. Dejemos de pensar que el dinero es sólo para hombres fuertes o agresivos.
6. Dejemos de gastar dinero para compensar nuestras inseguridades psicológicas, viéndolo como un medio más para mejorar nuestras condiciones de vida.
7. Cambiemos la idea de que el dinero es una carga, por la idea de que participar en asuntos económicos es una parte saludable de la vida.
8. Dejemos de considerar las charlas sobre el dinero como tabú, ya que hablar de dinero y aprender a manejarlo es vital y constructivo para la vida de todos.
 
                                                                                         (Peter Trainin)