Bill Gates, Rockefeller y los gigantes de la biogenética

Bill Gates, Rockefeller y los gigantes de la biogenética saben algo que ignoramos

Por William Engdahl

En 2006, cuando la mayoría de las personas en una situación semejante podrían pensar en retirarse a una tranquila isla en el Pacífico, Bill Gates decidió dedicar sus energías a su Fundación Bill y Melinda Gates, la mayor fundación privada ‘transparente’ del mundo, como dice, con una dotación impresionante de 34.600 millones de dólares, y la necesidad legal de gastar 1.500 millones de dólares al año en proyectos benéficos en todo el mundo para mantener su condición benéfica libre de impuestos.

En 2006, un regalo de unos 30.000 millones de dólares en acciones de Berkshire Hathaway de su amigo y asociado empresarial, el mega inversionista, Warren Buffett, colocó a la fundación de Gates en la liga en la que gasta casi el monto total del presupuesto anual de la Organización Mundial de la Salud de Naciones Unidas.

Así que cuando Bill Gates decide gastar, a través de la Fundación Gates, unos 30 millones de dólares de su bien ganado dinero en un proyecto, vale la pena considerarlo.

Ninguna empresa es más interesante en la actualidad que un curioso proyecto en uno de los sitios más remotos del mundo, Svalbard.

Bill Gates invierte millones en un banco de semillas en el Mar de Barents cerca del Océano Ártico, a unos 1.100 kilómetros del Polo Norte. Svalbard es un árido trozo de roca reivindicado por Noruega y cedido en 1925 por un tratado internacional.

En esa isla dejada de la mano de Dios, Bill Gates invierte decenas de sus millones junto con la Fundación Rockefeller, Monsanto Corporation, Syngenta Foundation y el gobierno de Noruega, entre otros, en lo que llaman ‘el banco semillero del día del juicio final.’

Oficialmente, el proyecto se llama la Cámara Semillera Global Svalbard en la isla noruega de Spitsbergen, parte del grupo de islas Svalbard.

La cámara de semillas del día del juicio final

El banco de semillas es construido dentro de una montaña en la isla Spitsbergen cerca de la pequeña aldea Longyearbyen. Está casi listo para entrar en acción, según sus comunicados de prensa. El banco tendrá puertas dobles a prueba de explosiones con sensores de movimiento, dos esclusas de aire, y paredes de hormigón reforzado con acero, de un metro de grosor.

Contendrá hasta tres millones de variedades diferentes de semillas de todo el mundo, ‘para que la diversidad de cultivos pueda ser conservada para el futuro,’ según el gobierno noruego. Las semillas serán especialmente envueltas para excluir la humedad. No habrá personal a tiempo completo, la relativa inaccesibilidad de la bóveda facilitará el control de toda actividad humana posible.



¿Pasamos algo por alto? Su comunicado de prensa declaró: ‘para que la diversidad de cultivos pueda ser conservada para el futuro’. ¿Qué futuro prevén los patrocinadores del banco de semillas, que amenazaría la disponibilidad global de las actuales semillas, casi todas las cuales ya están bien protegidas por bancos de semillas en todo el mundo?

Toda vez que Bill Gates, la Fundación Rockefeller, Monsanto y Syngenta se juntan en un proyecto común, vale la pena escarbar un poco más profundo, más allá de las rocas en Spitsbergen.

Y encontramos algunas cosas fascinantes.

El primer punto notable es quien auspicia la bóveda de semillas del día del juicio final. A los noruegos se suman, como hemos señalado, la Fundación Bill & Melinda Gates, el gigante estadounidense del agro negocio DuPont/Pioneer Hi-Bred, uno de los mayores dueños del mundo de semillas de plantas patentadas genéticamente modificadas (OGM) y agroquímicos relacionados; Syngenta, la importante compañía de semillas y agroquímicos basada en Suiza, a través de su Fundación Syngenta; la Fundación Rockefeller, el grupo privado que creó la “revolución genética” con más de 100 millones de dólares de capital semilla desde los años setenta; CGIAR, la red global creada por la Fundación Rockefeller para promover su ideal de pureza genética mediante el cambio agrícola.

CGIAR y ‘El Proyecto’

Como lo detallé en el libro “ Seeds of Destruction” [Semillas de destrucción] (1), en 1960, la Fundación Rockefeller, el Consejo de Desarrollo de la Agricultura de John D. Rockefeller III y la Fundación Ford unieron fuerzas para crear el Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI) en Los Baños, en las Filipinas.

¿Ingeniería genética de una raza superior?



Ahora el Banco de Semillas Svalbard se pone interesante. Pero se pone mejor. ‘El Proyecto’ al que me refería es el proyecto de la Fundación Rockefeller y de poderosos intereses financieros desde los años veinte para el uso de la eugenesia, rebautizada posteriormente como genética, para justificar la creación de una Raza Superior genéticamente modificada. Hitler y los nazis la llamaron la Raza Superior Aria.

La eugenesia de Hitler fue financiada considerablemente por la misma Fundación Rockefeller que actualmente construye una cámara acorazada de semillas del día del juicio final para preservar muestras de cada semilla de nuestro planeta. Ahora la cosa se vuelve verdaderamente fascinante.

La misma Fundación Rockefeller creó la disciplina pseudo-científica de la biología molecular en su inexorable búsqueda de la reducción de la vida humana a “secuencias de genes definidoras” que esperaban, podrían luego ser modificadas para cambiar a voluntad las características humanas. Los científicos eugenistas de Hitler, muchos de los cuales fueron silenciosamente llevados a EE.UU. después de la Guerra para continuar su investigación eugénica, crearon gran parte del trabajo en la que se basó la ingeniería genética de varias formas de vida, en gran parte apoyada abiertamente hasta bien avanzado el Tercer Reich por generosos subsidios de la Fundación Rockefeller. (2)



La misma Fundación Rockefeller creó la así llamada Revolución Verde, después de un viaje a México en 1946 de Nelson Rockefeller y del antiguo Secretario de Agricultura del Nuevo Trato y fundador de la Pioneer Hi-Bred Seed Company, Henry Wallace.

La Revolución Verde pretendía solucionar considerablemente el problema del hambre en el mundo en México, India y en otros países seleccionados en los que trabajaba Rockefeller.

Impidió la redistribución de las semillas del cultivo comercial por intermediarios. Si las grandes compañías semilleras multinacionales podían controlar las líneas paternales de semillas en casa, ningún competidor o agricultor podría producir la semilla híbrida. La concentración global de patentes de semillas híbridas en un puñado de gigantescas compañías semilleras, dirigidas por Pioneer Hi-Bred de DuPont y Dekalb de Monsanto estableció la base para la ulterior revolución de la semilla OGM. (4)

En efecto, la introducción de la tecnología agrícola moderna estadounidense, de fertilizantes químicos y semillas híbridas comerciales, contribuyeron en conjunto a hacer que los agricultores locales en los países en desarrollo, particularmente los mayores, más establecidos, dependieran del aporte del agro negocio y de las compañías petroquímicas, en su mayoría estadounidenses.

Fue un primer paso en lo que se convertiría en un proceso cuidadosamente planificado, que duró décadas.

Bajo la Revolución Verde, el agro negocio hizo importantes avances en mercados que previamente ofrecían un acceso limitado a los exportadores de EE.UU. La tendencia fue posteriormente apodada “agricultura orientada al mercado.” En realidad se trataba de agricultura controlada por el agro negocio.

Mediante la Revolución Verde, la Fundación Rockefeller y posteriormente la Fundación Ford, trabajaron mano en mano conformando y apoyando los objetivos de política exterior de la Agencia por el Desarrollo Internacional de EE.UU. (USAID) y de la CIA.



Un importante efecto de la Revolución fue la despoblación del campo de campesinos que fueron obligados a huir a los barrios de chabolas alrededor de las ciudades en una búsqueda desesperada de trabajo. No fue por accidente. Formaba parte de un plan para crear reservas de mano de obra barata para futuras manufacturas multinacionales de EE.UU., la ‘globalización’ de los últimos años.

Cuando terminó el autobombo alrededor de la Revolución Verde, los resultados fueron bastante diferentes de lo que se había prometido. Surgieron problemas por el uso indiscriminado de los nuevos pesticidas químicos, a menudo con serias consecuencias para la salud.

Con el pasar del tiempo el monocultivo de nuevas variedades de semillas híbridas redujo la fertilidad del suelo y el rendimiento. Los primeros resultados fueron impresionantes; rendimientos dobles o incluso triples de algunos cultivos tales como el trigo y después el maíz en México. Pero eso pronto se desvaneció.

La Revolución Verde fue típicamente acompañada por grandes proyectos de irrigación que a menudo incluían préstamos del Banco Mundial para construir nuevas inmensas represas, y en la inundación de áreas previamente habitadas y de tierras fértiles al hacerlo.

El súper-trigo también produjo mayores rendimientos saturando el suelo con inmensas cantidades de fertilizante por hectárea, y el fertilizante era producto de nitratos y de petróleo, materias primas controladas por las Siete Hermanas, importantes compañías petroleras controladas por los Rockefeller.

También se utilizaron inmensas cantidades de herbicidas y pesticidas, creando mercados adicionales para los gigantes del petróleo y de la química. Como lo describió un analista, en efecto, la Revolución Verde fue sólo una revolución química.

En ningún momento podrían las naciones en desarrollo pagar por las inmensas cantidades de fertilizantes químicos y pesticidas. Obtendrían los créditos por cortesía del Banco Mundial y préstamos especiales de Chase Bank y otros grandes bancos de Nueva York, respaldados por garantías del gobierno de EE.UU.

Aplicados en una gran cantidad de países en desarrollo, esos préstamos fueron recibidos sobre todo por grandes terratenientes.

 Para los pequeños campesinos la situación se desarrolló de otra manera. Los pequeños agricultores campesinos no podían permitirse los productos químicos y otros insumos modernos y tenían que pedir prestado dinero.

Varios programas gubernamentales trataron inicialmente de suministrar algunos préstamos a los agricultores para que pudieran adquirir semillas y fertilizantes.


Solicitar Texto digital completo: Biogenética y algo que ignoramos